

La luna llena está suspendida en el cielo negro al oeste arriba del matorral espinoso encima de la ciudad de Oaxaca de Juárez, Oaxaca, México. Los tapacaminos tucuchillo (Antrostomus ridgwayi) dan sus cantos tartamudeados desde el suelo rocoso entre arbustos dormidos empapados en lluvia. Un banco de niebla cubre una parte del valle, brillando con las luces de la ciudad por abajo.
La luna se desliza despacio hacia la niebla. La luz crece paulatinamente en el cielo al este. Más arriba en la ladera, un búho cornudo (Bubo virginianus) ulula con autoridad mientras el coro matutino empieza a escucharse desde todos lados.

Al llegar a las 10:30 am, el matorral y el bosque enano de encino más hacia arriba han caído en un silencio casi total. El sol brutal de finales de julio se lanza por una grieta en las nubes. Una perlita azulgris (Polioptila caerulea) está dando su miau penetrante desde los encinos, acompañado por una motosierra distante.
Un verano seco

La lluvia que cayó ayer era muy bienvenida: la temporada de lluvias de este verano ha sido inusualmente seca hasta el momento. En el borde de la ciudad, donde las casas reemplazan al matorral, algún optimista ha sembrado una milpa en la tierra rocosa. El maíz se ve escaso y atrofiado. No estoy convencido de que el maíz creciera bien en este lugar incluso en un año más lluvioso. Pero de todas maneras, la sequía no está ayudando.
Trato de no pensar en las plantas en nuestro terreno cerca de la costa Pacífico. El lecho estrecho y pedregoso del Río Sal lo pasa justo a un lado; cuando estamos en casa, puedo acarrear cubetas de agua para ayudar a las plantas a soportar lo peor de las semanas secas. Pero cuando no estamos, la única cosa que me queda es esperar que llueva.
El Niño

El patrón del Niño de este año sigue intensificándose. Las aguas superficiales del Océano Pacífico ecuatorial este están más calurosas de lo que nunca han sido registradas en julio. Parece que estamos rumbo a un evento El Niño que va a romper todos los récords. El biólogo y guía internacional de aves Álvaro Jaramillo señala que una región amplia en el Pacífico norte también está sufriendo una ola de calor notable. En estas regiones, las aguas atípicamente calientes contienen pocos nutrientes, precipitando una caída en la productividad de fitoplancton, lo que inicia una reacción en cadena a lo largo de la red alimenticia. Frente a la escasez de alimento, peces, ballenas y aves marinas como pardelas y albatros tendrán que mudarse o enfrentar la posibilidad de morirse de hambre.
Este junio y julio, pescadores y biólogos han observado un fuerte aumento en las tasas de aves marinas muertas por la costa de Ecuador—entre ellas pardelas grises (Ardenna grisea), bobos patas azules (Sula nebouxii) y albatros de Galápagos (Phoebastria irrorata). Y se prevé que El Niño va a seguir aumentándose en los próximos meses. En resumen, escribe Álvaro, “esto no es bueno para la vida marina.”
Maíz sediento

Por la costa Pacífico de Oaxaca, el pronóstico general en los años El Niño es sequía—junto con más huracanes de lo normal. Este verano seco que estamos pasando está alineado con esta predicción. Espero que vayamos a tener suerte y evitar los huracanes. El mar está anormalmente caliente aquí, también, aunque está relativamente leve en comparación con las regiones del Pacífico noroeste y al sur de nosotros por el ecuador.
Al comienzo de agosto, vamos con nuestro tío Carlos para visitar su pueblo natal, Tamazulápam del Espíritu Santo, alto en los bosques de pino de la Sierra Mixe. Supongo que ha de haber llovido allí en las montañas. Resulta que estoy equivocado. Las mascaritas matorraleras (Geothlypis nelsoni) cantan desde milpas donde el maíz está alto pero sediento. En la noche, una tormenta eléctrica distante ilumina el pico alto del Cerro Zempoaltepetl. Pero las lluvias no llegan.
Verano intenso
Rebecca Solnit, escribiendo para The Guardian, resume la factura que un clima fuera de control nos está pasando a lo largo de la tierra este verano. 20,000 muertes en Europa a causa de olas brutales de calor. 600 casas arrasadas por incendios cerca y dentro de Spokane, Washington, EU; incendios masivos por muchas partes de Europa y Norteamérica. Según la Organización Meteorológica Mundial, este julio fue el más caluroso nunca registrado en África, Asia y Norteamérica. Muchas partes de Europa están en sequía.
Cuando lleguen las lluvias, pueden ser tan destructivas como la sequía. Natasha May y Jonathan Watts reportan que a inicios de julio, partes de Bangladés recibieron más de 40 centímetros de lluvia en 24 horas. Desde Afganistán hasta la India y Bangladés, las lluvias torrenciales han destruido casas e incluso se han cobrado vidas; en China, los tifones de este año han precipitado las evacuaciones de cientos de miles de personas. Y apenas, el colapso de un glaciar en el Himalaya provocó inundaciones catastróficas en Nepal y Tíbet, dejando a cientos de personas sin vida.
El verano es más intenso de lo que solía ser.
La temporada de lluvias
Es más intenso donde vivimos por la planicie costera de Oaxaca, también. Cuando Carito era niña en los 1990 en la casa de sus abuelos cerca de Huatulco, recuerda cómo los meses de la temporada de lluvias traían una abundancia del agua que daba vida, temperaturas más frescas y alivio del calor brutal de la primavera. Muchas veces llovía por una semana entera sin pararse, a veces leve y a veces fuertemente, pero una semana completa de lluvia constante desde el cielo. Una vez que llegaran las primeras lluvias en mayo o junio, yo tenía entendido, podríamos esperar una lluvia casi cada tarde.
Pero este año, las lluvias de las que estábamos dependiendo no han llegado. El cúmulo aparece cada tarde por las montañas de la Sierra Sur hacia arriba, prometiendo agua, pero luego desvanece sin darnos ni una sola gota. En estos tres meses de la “temporada de lluvias,” hemos tenido tal vez 5 días con una buena lluvia. El abuelo Teo casi nunca se queja, pero este año habla con frecuencia de qué tan inesperadamente seco y caluroso está.
Regreso a la costa

Ya hemos estado fuera de la casa por una semana y media. Es hora de regresar a Huatulco. Mientras cruzamos los valles centrales de Oaxaca, a Carito le llegan las noticias de que ha estado lloviendo en la costa. Trato de no ilusionarme demasiado.
El pavimento está mojado mientras descendemos por las curvas de Pluma Hidalgo a Huatulco, pero ya se está secando. Mañana va a revelar la respuesta que estoy esperando y temiendo a la vez. ¿Han sobrevivido las plantas?
La última creciente de la luna menguante queda suspendida en un cielo azul oscuro sobre el terreno mientras las estrellas empiezan a apagarse. Un halcón selvático de collar (Micrastur semitorquatus) canta en la distancia. El coro matutino gana más fuerza. Unos trepatroncos barrados (Dendrocolaptes sanctithomae) saludan a la mañana con sus frases inquisitivas. Un saltador cabeza negra (Saltator atriceps) grita fuerte, aterrizando en la cima de un guarumbo (Cecropia obtusifolia), tan cerca que me duelen mis oídos. El cielo se ablanda, moteándose con nubes en tonos pasteles.
Buenas noticias

La luz matutina me da las mejores noticias que hubiera podido esperar. Entre la lluvia breve, la tierra mínimamente perturbada y la cobertura de hojas y ramas que he dejado en su lugar, casi todo ha sobrevivido.
El maíz que sembré antes de irnos ya tiene la altura de una gallina. La maleza ha crecido, también, y avanzo lento con el machete, cortando mala mujer y bejucos de espina de clavo, añadiéndolos a la manta protectora.

Los cacahuates están floreando, aunque noto que las arrieras se los han estado comiendo. Los frijoles que sembré por el arroyo en marzo ya se han convertido en un amplio monstruo verde, trepándose por la jamaica y el okra, ahogando al limoncito, subiéndose por las plataneras. Estos frijoles ya están tan vigorosos que estoy casi seguro de que están a salvo ante las arrieras. Los recorto con el machete, descubriendo el limoncito.

Las papayas que sembré en macetas y transplanté, regándolas con una cubeta y dándoles sombra con ramitas podadas, ya alcanzan mi cintura. La cúrcuma se ve feliz, el jengibre menos. Las cinco matas de palo de pan que compré en marzo se ven sanas. La yaca, la pitahaya y el maracuyá están creciendo despacio pero todavía sobreviven. Aún no hay mucho que cosechar, pero algo sí hay: té limón, brotes de chepil (Crotalaria sp.), chiles mirasol, ejotes cubanos y okra. No está tan mal después de estar fuera por una semana y media.
Plantas para la sequía

Mientras el cambio climático hace la vida más dura, estoy pensando mucho en qué puedo hacer, junto con mis plantas y animales vecinos, para responder. Aquí, eso implica sembrar mucha variedad de plantas, anuales y especialmente perennes, plantas que nos dan hojas, tubérculos y semillas comestibles. Espero que tanta diversidad nos concederá más resistencia ante las condiciones tan impredecibles. Si la sequía marchita al maíz, por ejemplo, hay un buen chance de que la papaya, nopal y maracuyá todavía vayan a aguantar.
Sosteniendo la vida

Adaptarnos al cambio climático quiere decir mantener a la tierra cubierta y protegida, cortar maleza para composta y para cubrir el suelo, compartir semillas y plantas con nuestra familia, amigos y vecinos. Incluso si nuestros cultivos no se dan, a lo mejor los de otra persona en la comunidad sí. Estoy pensando no sólo en sembrar plantas para nuestra comida sino también para aportarles hábitat a los animales que no tienen escape del tiempo tan variable. En mi lista mental están más cacahuanano (Gliricidia sepium), un árbol leguminoso cuyas flores son un alimento popular para calandrias y pericos en enero; dos especies de bejuco del género Combretum, cuyas inflorescencias en forma de peinito alimentan a los insectos y aves polinizadores desde noviembre hasta marzo; y al árbol de coquito (Lafoensia punicifolia), cuyas flores blancas atraen a una variedad de colibríes en el otoño.

Y a veces, después de darle meses de sudor y amor y aspiraciones a esta tierra, no tengo otra opción sino estar ausente por una semana y media en la sequía, y esperar. Por menos que ocupan estas plantas mi ayuda, más listas estarán para aguantar lo incierto de estos meses por delante.
Gracias a Dios que algo sobrevivió.
Una taza de agua en la sequía

Son mediados de agosto. Ha estado totalmente seco desde que regresamos a Huatulco. Las primeras aves migratorias del otoño ya están llegando. En los últimos días he escuchado al primer papamoscas chico (Empidonax minimus), papamoscas saucero (E. traillii), chipe arroyero (Parkesia motacilla) y calandria castaña (Icterus spurius) de la temporada.
Hasta el momento, las plantas siguen vivas. ¿Será suficiente—la tierra intacta, la manta protectora, la diversidad de cultivos—para soportar la sequía?
No sé. Hay reportes de milpas marchitándose y muriendo a lo largo de la región: en valles centrales, la Mixteca oaxaqueña, la costa, Puebla, Guerrero. Paso una tarde regando la milpa con cubetas, dándole una taza de agua a cada mata llena de esperanza de maíz y frijol. Sigo esperando la lluvia. Si no recibimos agua en el próximo mes o dos, vamos a estar entrando en la temporada larga de secas con la tierra ya muy reseca. Ahora el río está a su punto más bajo que he visto en estos últimos años, y temo que sólo es cuestión de tiempo a que se secará por completo. En el largo plazo, quiero añadir más composta, más materia orgánica, para ayudar a retener la humedad en esta tierra arenosa. Pero por el momento, lo único que puedo hacer es echar tazas de agua, y esperar que llueva.
Creciendo en la oscuridad

Llega el atardecer al terreno. Es la hora del coro de los insectos. Pronto los árboles van a volverse siluetas; el trino del tecolote sapo (Megascops guatemalae) va a escucharse a través de la selva. Ya es hora de que me vaya, pero los sonidos y acontecimientos de este lugar van a permanecer conmigo. No sabemos qué pasará la próxima semana, pero esto es lo que está aquí ahora. Los murciélagos que vuelan a través del cielo oscurecido; las luciérnagas que Carito veía tan numerosas cuando era niña. Las arrieras nocturnas llevándose pedazos de los cacahuates; los aullidos enfáticos del búho café (Strix virgata). El rocío que cae cada noche, un cachito de humedad para ayudarnos a través de la sequía. Y todas estas plantas, nuestras aliadas, creciendo en la oscuridad. Creciendo para sostenernos a nosotros y a nuestros vecinos, esperemos, venga lo que venga con este clima tan loco.
Leer más
American Bird Conservancy. (2026, 6 de agosto). Pacific seabird die-offs demonstrate the need for fishery action. https://abcbirds.org/news/pacific-seabird-dieoff-2026/
Badillo, Diego. (2026, 9 de agosto). El Niño 2026–2027: prevén más huracanes en el Pacífico mexicano y sequía en el centro del país. El Economista. https://www.eleconomista.com.mx/politica/nino-2026-2027-preven-huracanes-pacifico-mexicano-sequia-centro-pais-20260809-827329.html
Climate Prediction Center. (2026, 3 de agosto). ENSO: recent evolution, current status and predictions. National Oceanic and Atmospheric Administration. https://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/analysis_monitoring/lanina/enso_evolution-status-fcsts-web.pdf
Lu, Donna. (2026, 27 de agosto). What caused the catastrophic flood in Nepal and Tibet – and how does a glacier collapse? The Guardian. https://www.theguardian.com/world/2026/aug/27/what-caused-the-catastrophic-flash-flood-in-nepal-and-tibet-and-how-does-a-glacier-collapse?
Marine Conservation Society. (2026, 8 de junio). Super El Niño explained: what this could mean for marine life. https://www.mcsuk.org/news/article/super-el-nino-explained-what-this-could-mean-for-marine-life/
May, Natasha & Watts, Jonathan. (2026, 28 de julio). ‘We have lost everything’: extreme rainfall across Asia brings flash floods and typhoons. The Guardian. https://www.theguardian.com/environment/2026/jul/28/extreme-rainfall-asia-flash-floods-typhoons-climate-change
Servicio Meteorológico Nacional. (sin fecha). Estatus del Niño – Oscilación del Sur (ENOS). Impacto de ENOS en México. https://smn.conagua.gob.mx/es/climatologia/diagnostico-climatico/estatus-del-nino
Solnit, Rebecca. (2026, 4 de agosto). We launched a war on nature. Now we are in a climate war zone. The Guardian. https://www.theguardian.com/commentisfree/2026/aug/04/summer-heat-climate-war-zone
Watson, Julie. (2026, 1 de julio). A marine heat wave caused seabird deaths off California. El Nino could worsen the die-off. Associated Press. https://apnews.com/article/seabirds-marine-heat-wave-deaths-ocean-climate-056b2e8539df2d99d155a95c82ac67cc
World Meteorological Organization. (2026, 12 de agosto). Record-breaking heat and extreme weather continue. https://wmo.int/media/news/record-breaking-heat-and-extreme-weather-continue
